Agua clara todo el verano. Cloración salina o química, con la filtración a punto.
Antes de echar producto conviene mirar la depuradora. Si el filtro está sucio, la arena apelmazada o la bomba no mueve el volumen del vaso las horas que toca, puedes echar todo el cloro del mundo y el agua seguirá turbia. Primero se pone la filtración en su sitio y después se ajusta el tratamiento.
Montamos los dos sistemas. La cloración salina fabrica el cloro a partir de la sal del propio vaso: el agua es más suave con la piel y los ojos, no hay que estar comprando bidones y el mantenimiento se reduce a controlar sal y pH. La cloración química es la de siempre, más barata de instalar y muy válida si la piscina es pequeña o se usa por temporadas. Te decimos cuál sale a cuenta en tu caso.
Cloradores salinos y su puesta en marcha
Dosificación química de cloro y pH
Revisión de filtro, arena y bomba
Control automático de pH y redox
Puesta a punto de temporada
Mantenimiento durante el verano
El apartado completo y lo demás que hacemos.